Tipos de flujo vaginal y qué significa cada uno

Jun 26, 2020

La secreción vaginal es parte de toda mujer: limpia y humecta la zona y ayuda a prevenir infecciones. Sin embargo, a veces puede ser confusa. Descubre en este artículo por qué existe, para qué sirve, cuándo es saludable y cuándo debes acudir a un doctor.

El flujo vaginal se genera como forma natural de mantener el tejido de la zona húmedo y limpio, ayudando a prevenir y combatir infecciones. El color, textura, olor y cantidad de la secreción de una mujer varía a lo largo del ciclo hormonal. Es importante monitorear ya que algunas características pueden indicar la presencia de un problema.

Secreción vaginal: qué es

El fluido vaginal abarca cualquier secreción no menstrual (es decir, no incluye el sangramiento de la menstruación) que salga de la vagina: lubricación, mucosidad cervical, fluído de excitación, entre otros. La mucosidad cervical es aquella que acompaña a la mujer durante todo el ciclo y es producida por las células del cuello uterino. Va cambiando y puede ser seco, húmedo, pegajoso, cremoso, etc.

El fluido cervical cumple una función esencial: cuando está fértil, permite que los espermatozoides entren en el útero y lleguen al óvulo durante la ovulación. El flujo cervical cambia para permitir o no el paso de los espermatozoides por el cuello del útero y también los protege de la acidez de la vagina.

Es importante realizar un seguimiento del flujo cervical, ya que indica qué eventos hormonales están ocurriendo, cuándo aumenta el estrógeno, cuándo se está produciendo la ovulación y cuándo puede haber un problema, como una infección vaginal o una alteración hormonal. 

Algunas afirmaciones que debes saber acerca de la secreción vaginal son:

  • Es normal secretar y que varíe a lo largo del ciclo.
  • Un cambio repentino del olor, color o consistencia en la secreción anormal puede ser síntoma de un desequilibrio bacteriano, una infección o hasta cáncer de cuello uterino.
  • Hay algunas maneras de mantener una vagina saludable, como evitar los baños de asiento y usar protección durante una relación sexual.
  • La vagina tiene un ecosistema que consiste en un equilibrio específico de bacterias, pH y humedad. Éste es susceptible a los cambios internos y externos, y puede ser alterado.
  • Una secreción vaginal normal usualmente es clara y no tiene olor. La cantidad y consistencia es lo que cambia durante el ciclo, y esos cambios son normales. La cantidad también puede cambiar debido a la actividad sexual y al uso de anticonceptivos.

El flujo tiene tanta información útil que hasta te puede ayudar a tener un registro de tu fertilidad. A pesar de que la presencia de fluido cervical fértil no puede confirmar 100% la ovulación, un seguimiento del flujo acompañado con pruebas de ovulación y el control diario de la temperatura basal, puede ser un método muy fiable para conocer tus días fértiles.

Tipos de flujos 

Existen distintos tipos de secreción vaginal, que se reconocen por la consistencia, color, cantidad u olor. Estos cambios pueden ser normales, o a veces pueden indicar un problema. Por eso es importante que conozcas los diferentes tipos a lo largo del ciclo y sepas cuándo preocuparte.

Los posibles aspectos de la secreción vaginal son:

  • Blanca: lo más probable es que sea normal, especialmente si ocurre durante la ovulación o justo después de la menstruación. Sin embargo, si viene acompañada de picazón y/o ardor, puede ser un signo de infección.
  • Amarilla: si es de un color amarillento pálido y sin olor ni otros síntomas, no debería ser motivo de preocupación. En otros casos, una secreción amarilla puede ser signo de infección de transmisión sexual.
  • Transparente: suele ser normal. Puede ser elástica y con consistencia como de clara de huevo en el momento de la ovulación.

Como ya mencionamos, a través del ciclo femenino el flujo cervical tendrá cambios totalmente normales que debes saber:

  • Menstruación: el flujo se reemplaza por sangramiento menstrual. El cuello del útero no está produciendo mucha secreción cervical durante el periodo.
  • Justo después del período: el estrógeno se eleva y el fluido cervical es casi ausente. Si está presente es muy seco.
  • Antes de la ovulación: luego de unos días después de que se termina la menstruación (alrededor del día 9 o 10 del ciclo), comienzan a aumentar los niveles de estrógeno por lo que el cuello del útero produce más secreción. Comienza siendo espeso y pegajoso, y se va volviendo más húmedo y cremoso con los días. El color es claro, entre blanco y amarillo.
  • Durante la ovulación: cuando se acerca la ovulación, se produce más flujo cervical. La vagina se siente más húmeda y el fluido más resbaladizo, mientras avanza a ser más elástico y claro. Durante el día de la ovulación, el estrógeno alcanza su máximo nivel y la secreción se asemeja a una clara de huevo que se puede estirar.
  • Justo después de la ovulación: el flujo vaginal se vuelve más fibroso y disminuye la cantidad. Se puede volver seco y casi inexistente.

Debes considerar que si usas un método anticonceptivo hormonal los patrones típicos de secreción vaginal no ocurren, ya que el ciclo hormonal se detiene. Es importante saber también que durante el embarazo la mucosidad cambia: es normal que debido al aumento de los niveles hormonales incremente la cantidad del flujo.

Cuándo preocuparse

En algunos casos, la secreción vaginal puede indicar problemas, especialmente si viene acompañado con otros síntomas como ardor, picazón o irritación. Un cambio repentino en el patrón puede indicar una alteración hormonal o alguna infección.

Algunas señales de un flujo vaginal “anormal”:

  • Consistencia ligera, o muy gruesa.
  • Color gris, verde, café o muy amarillo.
  • Aumento significativo de la cantidad.
  • Olor fuerte (como a pescado).

Una secreción anormal puede ocurrir cuando se pierde el equilibrio microbiano de la vagina: disminuyen la cantidad de microbios “buenos” y aumentan los microbios “malos”. Este desequilibrio puede causar la vaginosis bacteriana o una infección por hongos levaduriformes.

  • Vaginosis bacteriana: infección vaginal muy común, que presenta una secreción vaginal blanca/grisácea, con olor fétido. Viene acompañado con otros síntomas como dolor y picazón vaginal y ardor al orinar.
  • Infección vaginal por hongos: el flujo vaginal suele ser espeso, blanco y grumoso. Inodoro u olor distinto. Otro síntomas son picor, ardor, inflamación y enrojecimiento vaginal. Ocurre un crecimiento excesivo de un tipo de hongo llamado Candida.

Hay algunos factores que pueden causar esta alteración del ecosistema vaginal y el aumento de bacterias nocivas, como por ejemplo, la práctica de duchas vaginales, actividad sexual con una pareja nueva, anticonceptivos hormonales, sangrado irregular, uso de antibióticos, mala higiene, embarazo, diabetes, fumar, entre otros.

Otra infección que puede provocar secreción vaginal anormal son las ITS (infecciones de transmisión sexual). La más común es la tricomoniasis urogenital, causada por un parásito. Otras son la clamidia y la gonorrea, las cuales pueden ser asintomáticas. Por esto es importante tener sexo con protección (condón) y realizar pruebas regulares de ITS.

No muy a menudo la secreción vaginal anormal puede indicar algo más grave, como un cáncer de cuello uterino. Si crees que tienes alguna de estas infecciones, consulta a tu doctor. Si sabes que es una infección vaginal por hongos, puedes probar con un tratamiento de venta libre como una píldora o una crema vaginal

Cómo mantener tu vagina saludable

Como vimos, mantener un seguimiento del flujo vaginal puede ayudar a entender mejor nuestro cuerpo y ciclo, y detectar posibles complicaciones. Se recomienda mantener una correcta higiene y seguir ciertos hábitos para evitar infecciones, especialmente durante el embarazo, ya que puede acarrear otros problemas como un parto prematuro.

Se puede ayudar a mantener el equilibrio de la zona vaginal si se toman algunas precauciones:

  • Evitar duchas vaginales, pues pueden destruir las bacterias buenas que ayudan a prevenir infecciones.
  • Usar ropa interior de algodón, pues ayuda a absorber la humedad. No uses pantalones muy ajustados para no causar irritación.
  • Practicar sexo usando condón (especialmente si es una pareja nueva) y realizar las pruebas para detectar ITS regularmente.
  • Usar jabones sin perfumes (preferentemente lávate sólo con agua). Lo mismo con los tampones y toallas higiénicas, pues el uso de fragancias u otros productos químicos pueden alterar el pH.
  • Beber cantidades recomendadas de agua para mantener el organismo hidratado.
  • Usar geles para mantener el equilibrio de la flora vaginal y prevenir vaginosis bacteriana.

También debes saber que hay una mayor probabilidad de contraer ITS durante la fase después de la ovulación, pues el sistema inmune no es tan fuerte.

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