Maternidad: ¿cómo luchar contra la privación de sueño?

Sep 14, 2020

Ser padres es una de las experiencias más lindas de la vida, pero viene con varios sacrificios. Uno de ellos es el sueño: los primeros meses de su vida (quizás años) no dormirás como lo hacías antes. Algunas de las consecuencias de esta privación de sueño son falta de atención, memoria y mayor irritabilidad. ¡Del terror!

La privación de sueño durante el primer año de un bebé tiene ciertos efectos denominados baby-lag: desequilibrio entre el reloj interno y los horarios del bebé. La falta de sueño ocasionada por tener que atender al bebé en la mitad de la noche y estar despiertos muy temprano en la madrugada puede acarrear consecuencias graves en la vida de los padres.

Bastan 24 horas de privación de sueño para que una persona empiece a experimentar síntomas parecidos a los de la esquizofrenia, como por ejemplo alucinar. Aquí te damos más información acerca de esta trivial pero relevante condición y consejos para que no te vuelvas loco.

El baby-lag

Existe una famosa causa de trastornos de sueño llamada jet-lag, la que consiste en el desequilibrio entre el reloj interno de una persona y el cambio de husos de horarios debido a un largo viaje en avión. Dormir mal puede llevar a cansancio extremo, irritabilidad y dificultad para mantener la atención en algo.

Hay veces en que durante los primeros meses del bebé se sufre algo muy parecido a esto: el baby-lag, las dificultades para lograr un sueño adecuado surgen debido a la incorporación de un bebé, y todo los cuidados y atención que esto implica. 

El término privación de sueño se refiere a cuando una persona no duerme más de 6 horas y media por noche durante varias semanas consecutivas. Esto no es algo poco común en los primeros meses de la vida de un bebé para sus padres, ya que el bebé se despierta en la mitad de la noche y los padres tienen que atenderlos. 

También se trata de calidad: muchas madres dicen que cuando su recién dormido duerme en la noche y ellas también lo intentan, rara vez entran en un sueño profundo pues es difícil dejar de estar alerta a una posible necesidad del bebé. Esto impide que sus cuerpos puedan descansar y recuperar energías para el día siguiente, en el que nuevamente están dedicadas al bebé.

Para muchos padres el baby-lag dura hasta el primer año del bebé, o incluso más. Tantas son las horas privadas de sueño que un estudio indicó que los padres y madres pueden tardar hasta 6 años en recuperar el sueño “normal” que tenían antes de ser padres. 

Consecuencias de un mal dormir

Hay veces en que el baby-lag se hace evidente en acciones cotidianas que resultan hasta graciosas para quienes lo presencian, como guardar las llaves en el refrigerador, colgar ropa que ya está seca o quedarse dormido en el baño. Sin embargo, los efectos pueden tener consecuencias peligrosas e impedir el ritmo normal de vida de los padres.

La privación de sueño provoca síntomas como:

  • Tiempos de reacción más lentos.
  • Falta de concentración.
  • Falta de memoria y problemas para crear recuerdos.
  • Menor capacidad de resolución de problemas y de pensar con claridad.
  • Sensación constante de somnolencia (zombie).
  • Quedarse dormido inmediatamente apenas el bebé lo permita.
  • Cabecear todo el día..
  • Irritabilidad y estado de ánimo negativo.
  • Problemas de relacionamiento.
  • Depresión y ansiedad.

Como vemos, el sueño es muy importante para la salud en general. Un sueño inadecuado, ya sea en cantidad o calidad, se relaciona con problemas de salud como presión arterial alta, obesidad, diabetes y enfermedades cardíacas.

Además, el andar como zombie por el mundo puede ser muy peligroso. Tareas simples como conducir, cuidar de un bebé o trabajar pueden realizarse con un rendimiento similar al de una persona borracha.

Cómo prevenirlo

Existen algunas técnicas para evitar los efectos de la privación de sueño durante la paternidad:

  • Darle importancia al sueño del bebé desde pequeños: es importante crear hábitos de sueño desde que nacen. Cómo, dónde y cuándo duerme el bebé desde que nace va a condicionar su sueño a largo plazo. Si es necesario acude a una especialista del sueño que te ayude a formar buenas rutinas. Cuanto mejor duerma el niño, mejor lo harán sus padres. 
  • Aprovecha cada momento: si no estás logrando dormir bien durante la noche, aprovecha las instancias en las que puedas hacerlo durante el día. Duerme cuando el bebé duerma. Descansa cuando puedas.
  • Hagan turnos: reparte las noches con tu pareja. Uno duerme mientras el otro se encarga del bebé, ya sea en la noche o durante la tarde si necesitas una siesta.
  • No te desesperes: los primeros tres meses del bebé no será capaz de adaptarse a los horarios. Mantén la calma y ten la fe de que cerca del cuarto mes normalizará un poco su ritmo de sueño. 
  • Acuéstate antes: adelanta tu hora de ir a dormir, evita estar hasta tarde viendo televisión y descansa antes de que se despierte tu bebé.
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