La importancia de conversar, cantar y leerle a tu bebé

Jul 2, 2021

Mildías acompaña a madres y padres entregándoles contenido y material para el desarrollo temprano de los pequeños, convencidos de que en los primeros mil días de vida se construye la base para el futuro. Gracia Solimano, profesora y fundadora de Mildías, nos describe tres actividades que aportan más de lo que crees en el desarrollo cerebral de tu bebé. 

Hace poco nos cruzamos con el testimonio de un estudiante de medicina que se sentía frustrado con las indicaciones de alta de los recién nacidos. Al observar a otro médico entregarle una larga lista de indicaciones a padres ansiosos por llevarse a su guagua a la casa, se preguntaba por qué habían dejado fuera tres elementos claves: conversar, cantar y leer

Intentaba justificar la omisión con que no leerle a una guagua no es de vida o muerte como sería, por ejemplo, no alimentarla. Sin embargo, esto no lo convencía. Si estas tres cosas juegan un rol fundamental en el desarrollo cerebral de los primeros años, y eso es algo indiscutiblemente importante para el futuro, ¿por qué dejarlas fuera? 

Las neurociencias han descubierto que durante los primeros mil días, correspondientes a más o menos tres años, el cerebro es sumamente flexible y moldeable. Ocurren un millón de conexiones neuronales por segundo y el cerebro crece a pasos agigantados. Son las experiencias tempranas las que generan dichas conexiones, determinando así los circuitos del cerebro. Balbucear con la abuela, mirarse en el espejo y ver rodar una pelota una y otra vez, son todas experiencias que generan conexiones y por lo tanto, tienen un impacto.

Como dijo María Montessori, “el aprendizaje comienza al nacer.” Lo que ocurre en esos primeros años establece las bases para el futuro y no sólo a nivel individual, sino también para la construcción de una sociedad mejor preparada.

Los complejos descubrimientos de las ciencias se traducen en prácticas simples. Lo positivo es que no hay que ser físico cuántico para apoyar el desarrollo cerebral temprano, simplemente hay que saber qué hacer y cómo hacerlo. Los ingredientes principales: un entorno enriquecedor y relaciones de calidad con sus cuidadores. 

Partamos con algo que todos hemos hecho: conversar con una guagua. Ponemos un tono de voz semi ridículo y les respondemos a sus balbuceos como si entendiéramos lo que nos están diciendo. Este tipo de interacciones son justamente las que generan las conexiones neuronales tan importantes para la formación del cerebro

En Inglés, este concepto se llama Serve and Return, haciendo alusión a deportes como el tenis o ping pong en donde hay un constante ir y venir entre ambos jugadores. Decir algo, dar tiempo para “responder” y luego continuar el diálogo. Todo indicaría que este tipo de interacciones contribuyen al desarrollo cognitivo, de lenguaje y socio emocional, fortaleciendo el vínculo entre ambos. 

Ahora, esa ridiculez con que le conversamos a una guagua pareciera ser también una pieza clave en el puzzle. Un tono de voz más alto, hablar lento y exagerado, simplificar y sobre articular las palabras es una práctica innata y casi universal. El llamado “parentese”. Se sugiere que esta manera de hablar les gusta mucho a las guaguas y es bastante efectiva en términos de desarrollo del lenguaje. 

Un estudio de la Universidad de Washington tomó a dos grupos de guaguas: a uno les hablaron en “parentese” y al otro no. Un tiempo después, al medir el vocabulario de cada grupo, descubrieron que el primero manejaba más palabras que el segundo. Se asocia a que la exageración y sobre pronunciación les permite distinguir mejor entre una palabra y otra y el tono alegre las lleva a querer responder.

Otra práctica universal, que trasciende los tiempos y culturas, es la de cantar. También de manera prácticamente innata, le cantamos a las guaguas tanto para calmarlas como para jugar. Y es que esta costumbre entrega grandes beneficios, distintos a los de la música grabada. Como hemos enfatizado, son las interacciones cara/cara las que son fundamentales para el desarrollo y cantar es una interacción significativa

Se asocia cantar a una sensación de confort no sólo para la guagua, sino también para la persona que canta, además de fomentar el desarrollo del lenguaje, apego y aumentar la atención. Un estudio midió los niveles de excitación de un grupo de guaguas según el tipo de canción que les cantaban sus madres. Descubrieron que las canciones de cuna, más tranquilas, disminuían los niveles de excitación, calmándolas, mientras que las canciones más activas o de juego, les llamaban su atención y generaban emociones positivas hacia sus madres.

Otra manera de generar estas interacciones significativas es la lectura. Nunca es demasiado temprano para empezar a leerle a una guagua. Hay un estudio en donde un grupo de mamás les leyeron un cuento a sus guaguas cuando estaban en sus vientres: siempre el mismo. Al nacer, les leyeron este mismo y otros y les conectaron el chupete a un computador. Descubrieron que al leerles el cuento que les habían leído estando en el vientre, succionaban más fuerte que cuando les leían un cuento que nunca habían escuchado antes, indicando entonces que se acordaban de esa instancia pre natal

Leerle a una guagua o niño/a en voz alta implica un momento de cercanía y contención. Se fortalece el vínculo y entrega una sensación de bienestar, además de promover un desarrollo cerebral sano. Escuchan la voz de sus cuidadores, que por lo demás ¡les encanta! Y las expone a ritmos, entonaciones y estructuras que fomentan su desarrollo del lenguaje. Por otro lado, se trabajan habilidades socio emocionales y más grandes, desarrollan la curiosidad e imaginación, además de instaurar el hábito y gusto por la lectura desde chicos. 

Yendo un poco más allá, hay otros dos elementos que podríamos incorporar en dichas interacciones que parecieran tener un impacto bastante positivo: el sentido del humor y las experiencias reales. Al igual que muchas otras habilidades, el sentido del humor se desarrolla. Probablemente haya algo de genética pero, de todos modos, se puede trabajar. 

El sentido del humor se ha asociado a un sinfín de beneficios, entre ellos: mejor autoestima, mayor resiliencia y optimismo, desarrollo de la creatividad y el lenguaje y mejor salud emocional. Y es tan simple como hacer un poco el ridículo para trabajarlo. Poner caras y voces divertidas, celebrar sus gracias e intentos por hacer reír, incorporar cuentos chistosos y cantar y bailar. Básicamente incorporar el humor y las risas en el día a día. 

Y finalmente, las experiencias reales. Abrir y cerrar la puerta, tirar una cuchara al suelo o golpear un bloque contra otro, son todas formas que tienen las guaguas de entender cómo funcionan las cosas para hacer sentido de este mundo. Para ellas, todo es nuevo y las experiencias más significativas a las que podemos exponerlas son las reales. Es a través de ellas que les enseñamos conceptos y procesos importantes, a predecir secuencias y a comprender acciones y funciones. Esto les da una sensación de seguridad además de formar una base sólida para construir futuros aprendizajes. 

Para esto es tan simple como incorporar a las guaguas en el día a día y explicarles lo que hacemos. Mostrarles acciones cotidianas como prender y apagar las luces o subir y bajar las cortinas, explicarles lo que hacemos y el por qué. Enseñarles el concepto de causa y efecto abriendo la llave para llenar la tina o sacando el tapón para vaciarla. ¡Hacerle un tour por la casa y explicarle para qué se usa cada espacio! Básicamente, incorporar al pequeño en el día a día y tener presente que está “recién llegado,” por lo que todo es una oportunidad de aprendizaje.

Conversar, cantar y leer. Incorporar el humor y la realidad. Prácticas simples e innatas pero con un profundo impacto a nivel de desarrollo.

Como dijo John F. Kennedy, “los niños son el recurso más valioso del mundo y su mayor esperanza para el futuro”. Ellos son el mañana y para esto, hay que potenciarlos hoy.

Pareciera, entonces, que ese estudiante de medicina tendría algo de razón, ¿o no?

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