Higiene de tu bebé: 5 cosas que tienes que hacer constantemente

Mar 31, 2020

Un recién nacido no solo necesita ser alimentado y que se le cambien los pañales constantemente: los bebés también necesitan una rutina de limpieza especial ya que su piel es muy sensible y su sistema es vulnerable a agentes agresores. Sabemos que son muchas cosas las que debes memorizar, aquí creamos una guía con los principales hábitos de higiene de tu bebé.

La limpieza de tu bebé no se trata solamente de comprar los mejores productos, si no también de ser frecuente y de saber qué cosas hacer y cuáles evitar. Existen errores habituales asociados a los cuidados especiales del bebé que tienen consecuencias negativas para él, pero que son fáciles de remediar. Comencemos por revisar qué  no debemos hacer.

Lo que hay que evitar

  • No bañar al bebé en la bañera antes de que se caiga el cordón umbilical.
  • No sumergir al bebé completamente hasta unas 48 horas después de la caída del cordón (cae entre las primeras 2-4 semanas).
  • No le pongas champú al final del baño, hazlo al principio pues mientras más tiempo queda en su cabeza, mejor. Usa obviamente uno especial para bebés, hipoalergénico.
  • No es necesario bañar al bebé todos los días: un recién nacido prácticamente no se ensucia casi nada. Mejor mantener una higiene independiente de cada parte importante de su cuerpo.
  • Al limpiar los genitales, es importante comenzar en el sector vaginal (en el caso de las niñas), para luego limpiar la zona anal. Así no se traspasan las bacterias con el riesgo de producir infecciones y enrojecimiento.
  • Algunos recién nacidos les quedan restos de una capa grasa que los protege, la vérnix caseosa. No debe ser retirada a la fuerza, se irá absorbiendo con el paso de los días.
  • No acelerar la caída del cordón umbilical. Caerá solo.

1. Baño

Como se mencionó, no se puede sumergir completamente en el agua de la bañera al bebé antes de 48 horas desde que se haya caído el cordón umbilical. Mientras no se puede bañar al bebé, su higiene diaria puede ser realizada con una esponja suave empapada con agua tibia.

Cuando ya se puede realizar su primer baño, las principales recomendaciones  son:

  • Jabón: no es imprescindible. Si se usa, debe ser uno especial para bebés, con ph neutro e hipoalergénico. Lo mejor es un gel sin jabón, pues su piel es muy delicada y puede dañarse o irritarse.
  • Ojo con la temperatura del agua: lo ideal es que esté a temperatura corporal para que no se resfríe, entre los 35-37 ºC. Lo mismo con la temperatura ambiente del baño, ojalá esté a lo menos en 25 grados.
  • Al secarlo, se debe hacer con delicadeza y con una toalla suave. Dejar bien secos los pliegues de la zona genital y trasera, y entre los dedos. Así se previenen irritaciones, infecciones y hongos por la humedad.
  • Aunque puede que no lo necesite, el baño diario puede ser beneficioso para armar una rutina de hábitos de higiene al bebé. También se puede aprovechar como un momento para disfrutar y relajar al bebé, quizás antes de ir a dormir.
  • Los primeros baños deben durar no más de 7 minutos: no queremos que se resfríe y también recuerda que su piel es muy sensible y se arruga más de lo normal: su piel solo tiene una quinta parte del grosor de la piel de un adulto.
  • Se recomienda utilizar una crema hidratante especial para bebés para cuando ya esté seco. Masajearla por todo su cuerpo es muy beneficioso.

2. Cordón umbilical

Al nacer, se corta el cordón umbilical que unía al bebé de la placenta y se coloca usualmente una pinza para evitar que sangre. Lo que queda del cordón se suele desprender del vientre del bebé entre la segunda y tercera semana de vida. La cicatrización tarda entre 4 y 5 días. Ser escrupuloso y metódico con la cura del cordón puede ahorrar muchos problemas, como una infección. Al caer también se debe asegurar una correcta cicatrización.

Si ha pasado más de un mes y tu bebé aún no bota el cordón, consulta con el pediatra.

  • Curar un par de veces al día con gasa y alcohol (70 grados). El cordón no tiene sensibilidad, no lo siente. 
  • Fijarse al cambiar cada pañal que no hayan secreciones en la zona del cordón.
  • Al volver del hospital a casa con el recién nacido, el cordón debe llevar una pinza (en algunos casos no es necesario). 
  • Vigilar que huela bien.

3. Zona anal y genital

Antes de cambiar un pañal o limpiar la zona después de un baño, recomendamos lavarse bien las manos con agua y jabón.

  • Cambiar los pañales a menudo, aunque sea solo de pipí, e inmediatamente después de defecar.
  • Limpiar bien y de manera frecuente el potito para evitar escoceduras e irritaciones.
  • Si estás fuera, usar toallitas húmedas especiales para bebés.
  • Usar crema protectora ante el menor signo de enrojecimiento: poner crema, dejar el potito al aire un rato antes de ponerle un pañal limpio. 
  • Secar bien los pliegues de la zona después de un baño. Sin frotar, mejor ir dando toques por la piel con una esponja.
  • Evitar que las heces tengan contacto con los genitales.
  • Usar productos adecuados para bebés, preferiblemente sin químicos.

4. Nariz

Lógicamente, los bebés no saben cómo sonarse ni aspirar con fuerza hacia afuera para limpiar sus narices. Pero debe ser una parte importante de su rutina de higiene, ya que cuando la tienen obstruida les puede costar succionar del pecho materno, o tomar mamadera.

Además, hay que tomar en consideración que los bebés menores de un año no saben respirar por la boca, por lo tanto, cuando tienen una enfermedad respiratoria aumenta la cantidad de mocos.

  • Para descongestionar la nariz se recomienda primero aplicar un producto con agua de mar o suero fisiológico. El objetivo de este último es deshacer los mocos y arrastrarlos, para que así el bebé los expulse.
  • Luego quitar los restos con un aspirador nasal. Este aparato consta de un tubo de goma con aplicador que se introduce en la nariz del bebé. Los padres deben aspirar por el otro extremo del tubo.

5. Uñas

Cortar las uñas cada dos semanas como mínimo es muy importante, tanto para quitar la suciedad que se acumula en ellas como para evitar que el bebé se rasguñe la cara y otras partes del cuerpo. Los bebés usan sus manos para explorar y conocerse a ellos mismos, por lo que es habitual que se lleven los dedos a la boca o que se toquen constantemente la cara. Esto también debe tomarse en cuenta con las uñas de los pies.

  • Las uñas se deben cortar con una tijera especial de punta redondeada.
  • También pueden limarse con una lima suave.
  • Tener especial cuidado en no lesionar la piel del dedo. Sus uñas pueden ser sensibles y hay que evitar que les duela mucho para no hacer este ritual un momento desagradable.
  • Lo ideal es esperar una semana desde que nace antes de cortarle las uñas por primera vez. 
  • Un buen momento para hacerlo es después del baño, cuando el bebé esté tranquilo para evitar cortes por movimiento. Además, luego del baño las uñas están más blandas.

Si el niño es muy nervioso e inquieto, puede hacerse cuando esté dormido.

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