Complicaciones en el embarazo: hipertensión

Sep 30, 2020

Cuando la presión arterial es demasiado alta durante el embarazo, puede causar problemas para las madres y para el bebé en camino. Por lo tanto, la hipertensión requiere un control minucioso para así evitar el riesgo de preeclampsia y otras posibles complicaciones.

La presión arterial es la fuerza de la sangre contra las arterias, las cuales transportan sangre desde el corazón hacia otras partes del cuerpo. Si la presión en las arterias es muy alta, se habla de hipertensión.

Una presión arterial sana está en torno a 110/80. Cuando el primer número es superior o igual a 140 o el segundo número es 90 o más se considera una presión alta. Se calcula que alrededor de 8 de cada 100 mujeres tienen algún tipo de presión arterial elevada durante el embarazo. 

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Tipos de presión alta

La hipertensión o presión arterial alta es cuando la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias es demasiado alta. Hay diferentes tipos de presión arterial alta durante en el embarazo:

  • Hipertensión gestacional: presión arterial alta que se desarrolla cuando la mujer ya está embarazada. Comienza después de las 20 semanas de embarazo y no presenta otros síntomas aparte de una presión elevada. En la mayoría de los casos, no presenta un riesgo para la mamá ni el bebé, y suele desaparecer durante las 12 semanas después del parto. Sin embargo, algunas veces puede ser grave, provocando prematuridad o preeclampsia en la madre.
  • Hipertensión crónica: es aquella presión alta que la mujer ya tenía antes de quedar embarazada o la que se manifiesta antes de la semana 20 del embarazo. Desaparece una vez que nace el bebé. Este tipo de hipertensión también puede terminar en preeclampsia o dar a lugar problemas como insuficiencia cardíaca.
  • Preeclampsia: solo se dá en embarazadas. Consiste en un aumento repentino de la presión arterial después de la semana número 20 del embarazo, usualmente ocurre en el último trimestre. Otro signo aparte de la presión alta es la presencia adicional de proteína en la orina. Puede provocar daños a algunos órganos e incluso poner en riesgo la vida de la madre como la del bebé.
  • En algunos casos, los síntomas no comienzan hasta después del parto, lo que se llama preeclampsia posparto. Puede convertirse en eclampsia, una enfermedad potencialmente mortal que produce convulsiones. 

Síntomas y posibles consecuencias

La mayoría de las mujeres con presión arterial alta durante el embarazo no presentan síntomas. Sin embargo, la preeclampsia puede incluir algunas señales más notables como:

  • Presión arterial alta.
  • Demasiada proteína en la orina (proteinuria).
  • Hinchazón en cara y manos. 
  • Dolor de cabeza constante.
  • Problemas de visión.
  • Dolor abdominal.
  • Dificultad para respirar.

Es importante acudir a los controles prenatales pues ahí se mide la presión arterial y se controla la orina para ver si hay presencia adicional de proteína.

Las embarazadas con hipertensión arterial tienen mayores probabilidades que las mujeres sin presión alta de sufrir las siguientes complicaciones:

  • Bajo peso del bebé al nacer.
  • Parto prematuro.
  • Desprendimiento de la placenta antes del nacimiento.
  • Muerte del bebé.
  • Daño a riñones, hígado, sistema cardiovascular y otros órganos.
  • Eclampsia.
  • Menor flujo sanguíneo a la placenta.
  • Mayor posibilidad de enfermedad cardiovascular en el futuro para la madre.

Factores de riesgo y prevención

Hay algunos factores de riesgo de presentar preeclampsia, como por ejemplo:

  • Presión arterial alta crónica antes del embarazo.
  • Presión arterial alta o preeclampsia en embarazo anterior.
  • Obesidad.
  • Edad mayor a 40 años.
  • Embarazo múltiple.
  • Historial familiar de preeclampsia.
  • Enfermedades preexistentes como diabetes o trombofilia.

Si la mujer tiene hipertensión crónica, se recomienda acudir a un control preconcepcional cuando se está intentando quedar embarazada. El médico podría sugerir ciertas prácticas saludables como mantener ejercicios físicos constantes, mantener una dieta saludable, control del peso y dejar de fumar, entre otros.

Una vez embarazada, respeta los controles médicos prenatales y visita al médico periódicamente. Toma los medicamentos que indique tu doctor y mantente activa.

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