¿Cómo saber si tengo mastitis?

Sep 28, 2020

Dolor y sensibilidad en los pechos y pezones son molestias muy comunes en madres lactantes, en todas las etapas de la lactancia. La mastitis es una infección en la que un tratamiento temprano es crucial para evitar complicaciones. Es importante detectar sus síntomas y utilizar técnicas correctas para prevenirla.

Conocer las posiciones ideales para amamantar y vaciar los pechos en cada toma es muy importante para evitar complicaciones relacionadas a la lactancia materna. Una de estas es la mastitis, una infección mamaria que puede causar mucho dolor en los pechos.

Es normal tener un poco de dolor en los pechos, especialmente al comenzar a amamantar. Sin embargo, la mastitis es una infección que requiere tratamiento inmediato, por lo que debes saber identificarla y diferenciarla con las molestias comunes de la lactancia.

Lactancia y mastitis

La mastitis se produce principalmente por retención de leche, lo que genera un bloqueo de los ductos lácteos durante la lactancia. Esto debido a un vaciado deficiente o una mala técnica de extracción.

Consiste en una congestión excesiva de una o ambas mamas, lo que causa que la piel esté enrojecida, caliente y sensible, y los pechos endurecidos. Puede además conllevar fiebre, escalofríos y dolor lumbar, y tener los pechos muy sensibles al tacto.

Es importante tratar la mastitis apenas creas que la padeces. Algunos de sus síntomas son los siguientes:

  • Al principio puede parecerse a un resfriado común.
  • Dolor en los pechos.
  • Sensación de ardor durante la lactancia.
  • Hinchazón.
  • Enrojecimiento.
  • Sensación de calor intenso.
  • Fiebre y escalofríos.

Estos síntomas pueden presentarse en uno o ambos pechos.

Sí se puede amamantar con mastitis, de hecho, la lactancia suele ayudar a resolver el problema más rápidamente. Amamantar con mastitis no causa daños para tu bebé, ya que las propiedades de la leche materna ayudan a proteger a tu bebé de posibles infecciones.

Si crees que tienes mastitis, consulta a tu médico inmediatamente. Si no se trata, puede formar un absceso. 

Causas

Algunas de las causas principales de mastitis suelen ser:

  • Leche materna retenida: si el pecho no se vacía por completo puede “atrapar” leche materna, lo que causa dolor y puede provocar esta infección. 
  • Obstrucción de un conducto de leche: lo que puede causar acumulación y provocar mastitis.
  • Usar un sostén de lactancia demasiado ajustado: puede restringir el flujo de leche.
  • Cansancio y estrés: puede influir en el proceso inflamatorio.
  • Haber tenido mastitis previamente: aumenta el riesgo de mastitis recurrente.
  • Bacterias: aquellas que viven en la piel o boca del bebé pueden ingresar a los conductos de la leche a través de un pezón agrietado.

Cómo prevenir la mastitis

Algunas recomendaciones que pueden ayudar a prevenir la mastitis son:

  • Ofrecer un solo pecho cuando amamanten, y lo vayan alternando cada vez, para asegurar un vaciado correcto.
  • Amamantar a libre demanda, de manera frecuente y sin limitar los tiempos de las tomas. No dejar pasar demasiado tiempo entre tomas.
  • Usar un extractor de leche si no se vacía totalmente el pecho con la succión del bebé.
  • Aplicar calor local con compresas calientes antes de amamantar o extraer para ayudar a vaciar la leche.
  • Asegurar un buen agarre del bebé al pecho.
  • Cambiar de posición al amamantar. Antes de cambiar de pecho, asegurar el vaciado del primero.
  • Consultar con una asesora de lactancia para aprender técnicas correctas para amamantar y resolver posibles dudas. Una lactancia practicada correctamente puede ayudar a resolver la mastitis y evitar el uso de antibióticos.
  • Beber agua de manera frecuente para combatir infecciones.
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