Cómo manejar una pataleta

Ene 11, 2021

Las pataletas están presentes en toda edad y todo niño…y son imposible de evitar. Lo que sí se puede es aprender a manejarlas de la manera más respetuosa y eficiente posible. Aquí algunos tips de lo que sí hacer y lo que no.

Sabemos que las pataletas son momentos en que los padres se desesperan por no saber qué hacer para calmar al niño. Es difícil manejarlas y a la vez, consolarlos, ya que los padres no quieren aprobar el comportamiento pero también quieren hacerlos sentir comprendidos.

Lo que sí se debe saber, y los expertos lo corroboran, es que los niños no generan pataletas para molestar o manipular. Recuerda que las pataletas se basan en un sentimiento de frustración por no poder expresar sus emociones como lo hace un adulto, y el sentimiento de incomprensión.

Es frecuente y normal que los niños de entre 2 y 4 años aproximadamente, tengan reacciones con rabietas o pataletas frente a ciertas situaciones. Es una etapa muy importante para el desarrollo emocional de los niños, ya que van aprendiendo a identificar sus emociones y a expresarlas de manera adecuada.

Es por esto que es muy importante que el manejo y reacción de los padres sea adecuado y saludable.

Por qué surgen

Las rabietas o pataletas son una forma de comunicación de los niños pequeños. Es un “pedido a gritos” a los adultos, y necesitan una reacción adecuada para ayudarlos a calmarse. 

En estas edades los niños presentan estos episodios por distintas razones. Primero que nada, son dependientes de los adultos para casi todo (no son autovalentes ni pueden decidir por sí mismos). Además, están recién explorando los objetos a su alrededor y no saben usarlos perfectamente, y a veces quieren hacer algo o tener algo y no pueden.

También hay que considerar que no tienen las mismas herramientas que un adulto para comunicarse y expresar lo que sienten, necesitan y piensan. Muchas veces los niños son ignorados o no son tomados en serio, y eso puede frustrarlos.

Otro aspecto importante a considerar es que no es posible evitar la aparición de una pataleta, por lo que no se debe tomar de modo personal ni sentirse culpable. Sin embargo, se ha comprobado que los hijos de padres muy estrictos tienden a tener más pataletas o éstas suelen durar más.

Es común que las pataletas del niño aparezcan en presencia de sus padres o cuidadores cercanos, pues es con ellos que el niño se siente más libre de expresar su malestar. Hay que tener paciencia en el momento y en general las pataletas irán disminuyendo su intensidad y frecuencia de a poco, hasta desaparecer entre los 4 y 5 años usualmente.

Qué hacer para manejar una pataleta

El adulto tiene la responsabilidad de ayudar al niño a superar el episodio de la mejor manera, explicarle lo que está pasando e intentar comprender el origen de su frustración: “estás llorando porque estás cansado”, o “tienes rabia porque no pudiste ganar”, por ejemplo.

Con esta acción se ayuda al niño a leer su emoción y ayudarles a autorregularse, y el sentirse comprendidos por un adulto les ayudará a calmarse y confiar en él. Que no es su enemigo, al contrario, es capaz de orientarlo y calmarlo.

Algunos consejos generales para ayudarles:

  • Mantén la calma: el adulto es un ejemplo para los niños, por lo tanto si se comunican agitados y enojados, el niño responderá de la misma manera. Al contrario, una atmósfera tranquila ayuda a recuperar el control.
  • Entiéndelo: intenta comprender cuál es el origen de la rabieta, y una vez lo sepas, ponle nombre y verbalízalo, para que el mismo niño que quizás no entiende por qué está tan frustrado, sepa qué le pasa.
  • Distráelo: intenta distraerlo con otra actividad atractiva, cuando empiece a calmarlo.
  • Entrega contención: abrázalo y dile que lo quieres ayudar. Una vez se empiece a calmar, dile que lo está haciendo bien y que valoras su comportamiento.
  • No lo dejes solo: evita dejarlo solo, aislarlo o encerrarlo “hasta que se le pase”. Estas estrategias no ayudan a que aprenda del episodio ni crezca emocionalmente. Al contrario, le enseña que en los momentos difíciles no puede contar contigo. Siempre acompáñalo en su pataleta, aunque sea sin hacer nada.
  • Evita sermones y explicaciones complicadas y largas en medio de una rabieta: no es un buen momento de retarlo o darle una lección. Una vez la situación vuelva a la calma, busca un momento tranquilo y habla de lo que ocurrió.

Manejar de manera respetuosa una pataleta no significa entregarle todo lo que pide o dejarle hacer lo que quiera. Pero también es efectivo ser flexible con los gustos y decisiones del niño. Por ejemplo, si la pataleta se origina porque él quiere usar cierto atuendo o leer cierto libro, se puede negociar y así se le hace sentir que está siendo escuchado. 

Por último, para intentar evitar una posible pataleta a la hora de una orden o regla de la casa, se puede usar el humor o un juego para involucrarlo en la acción que necesitamos que haga. Por ejemplo: “te cuento los segundos para ver cuánto te demoras en ponerte los zapatos”. 

Lo que no hay que hacer

Un error usual es tratar de dar argumentos o explicaciones al niño en medio de su pataleta. Esto solo logrará confundirlo y quizás, frustrarlo aún más. Intenta comunicar las reglas en un lenguaje directo y conciso, y después de que haya pasado la pataleta.

También es importante no contradecirse: las reglas deben ser consistentes, porque si no podemos confundir su mente.

Otros errores recurrentes a la hora de enfrentar una pataleta o rabieta:

  • Perder la calma: es normal que te desesperes porque el niño no para de llorar o gritar. Pero debes ser el adulto de la situación e intentar calmarte o esconder tu propia frustración ante el episodio. No pierdas el control, pues él notará que tú no sabes qué hacer por lo que no podrá confiar en tí para calmar sus emociones. Además, si reaccionamos con gritos o de manera agresiva, él comenzará a restringir la expresión general de sus emociones.
  • Ignorar: esto transmite un mensaje de que no te importan sus emociones. Puedes acompañarlo mientras se calma, no lo dejes solo ni omitas su pataleta.
  • Consentirlos inmediatamente: para evitar la confrontación y un mal rato, hay padres que le dan a los niños lo que quieren inmediatamente. Esto es una solución momentánea que traerá problemas a futuro, pues aprenderá que cada vez que quiere conseguir algo puede hacer una pataleta. Es necesaria la frustración en los niños para ayudar a manejarla progresivamente.

Cuándo preocuparse

Las pataletas son parte de un proceso natural del desarrollo infantil, sin embargo, hay pocas veces en las que es necesario consultar a un especialista.

Si la pataleta es demasiado frecuente, puede tener que ver con una angustia y frustración del niño que debe resolverse y trabajarse.

Hay que tener en consideración que las pataletas suelen desaparecer a los 4 años de manera progresiva, hasta terminar por completo a los 6, idealmente. Si se ve que continúa con pataletas frecuentes, también puedes consultar.

Si vemos que las pataletas no se presentan sólo cuando está con los padres, si no en varios escenarios y frente a otras personas (jardín, abuelos, primos, etc), e interfiere con su vida, es necesario actuar y consultar para evitar consecuencias.

Si vemos que la pataleta incluye daño a sí mismo o a otros, se debe consultar enseguida con un especialista.

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