Baby-led weaning: un método para iniciar la alimentación complementaria

Jun 8, 2020

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda empezar a dar alimentos complementarios a la leche materna a los bebés desde los 6 meses de edad. Todo un nuevo desafío para los padres que no saben cómo comenzar esta nueva etapa de su hijo. Una opción es el Baby-led weaning, que propone que sean los mismos bebés que se alimenten a través de pedazos de alimentos sólidos (¡saltando las papillas!).

Cuando llegue la hora en que tu pediatra te recomiende abandonar la lactancia materna exclusiva y comenzar a introducir alimentos sólidos en la dieta del bebé, se te vendrán a la cabeza una serie de preguntas: ¿qué alimentos le doy?, ¿cómo se los doy?

Hasta los 6 meses de vida, la leche materna es el alimento ideal. Transcurrido ese tiempo, y hasta los dos años de edad aproximadamente, la lactancia debe ir acompañada de alimentación complementaria que aporte los nutrientes necesarios al crecimiento del niño.

Una opción es dar con cuchara purés y triturados, un proceso que puede requerir mucho tiempo, paciencia y manchas. Esto no tiene nada de malo, de hecho es el método común de las familias. Sin embargo, hay una opción que además de estar entregando los nutrientes que requiere, fomenta el desarrollo psicomotor y emocional del bebé, haciendo al niño una parte activa de su alimentación.

¿Qué es el Baby-led weaning?

El Baby-led weaning es un método de alimentación para introducir sólidos a la dieta de los bebés que está siendo cada vez más popular y recomendado. Se basa en sustituir los purés administrados con cuchara por parte de los padres, por alimentos enteros que el niño es capaz de sostener y comer por sí solo.

La traducción literal de Baby-led weaning sería “destete dirigido por el bebé”, pero no es éste el significado real. En español este método se ha denominado normalmente como “alimentación autorregulada” o “alimentación complementaria a demanda”. La teoría fue creada por la nutricionista Gill Rapley, autora del libro “El niño ya come solo”. 

El lactante estaría comiendo los mismos alimentos que el resto de la familia, adaptados a un tamaño y forma cómoda para él. De esta manera el niño estaría decidiendo qué alimento quiere y a qué ritmo. Se da de forma natural ya que con la lactancia era el bebé quien decidía cuándo tomar, a qué ritmo de succión, y cuándo soltarse del pecho, por lo que la transición es más fácil.

Los especialistas señalan que a los seis meses de edad es recomendado iniciar este método. Sin embargo, hay ciertas características que debe tener un bebé para ser candidato:

  • El bebé debe ser capaz de sentarse solo y mantener la postura.
  • Debe ser capaz de coordinar las manos para agarrar objetos, además de tener interés y poder diferenciar sus distintos tamaños y propiedades.
  • El lactante debe tener desarrolladas las capacidades motoras bucales que le permitirán comer un trozo de comida: masticar, mover lateralmente la lengua y ser capaz de tragar comida.

Para que tu hijo aprenda a comer con el método Baby-led weaning debes ofrecerle comida en pequeños trozos y dejar que sea él mismo quien explore. El niño va ir probando nuevas texturas y sabores, aprendiendo a comer de una manera natural y sin pasar por la fase de papillas. Se debe poner a su alcance alimentos con un aporte nutricional adecuado y que pueda comer de forma autónoma.

Ventajas de la alimentación autorregulada

La alimentación complementaria autónoma tiene beneficios para tu bebé y para tí:

  • Los niños aceptan mejor las diferentes texturas y sabores, su dieta es más similar a la de un adulto. Son menos propensos a tener problemas de aceptación de sabores y de texturas con la comida (mañas). Esto se debe a que además de fijarse en el sabor, temperatura y textura con la experiencia bucal, pueden fijarse en el color, forma, tacto, etc. 
  • Comen a demanda, es decir, la cantidad que su cuerpo les pide. Aprenden a autorregular su apetito, tienen mayor control para decidir si está saciado o no.
  • Ellos son los que deciden qué y cuánto comer, qué les gusta o no, lo que fomenta la autonomía de los bebés.
  • Un gran beneficio para los padres: no tendrás que preparar un plato especial para el bebé, pues pueden comer lo mismo que los adultos. No hace falta andar con papillas. Podrán sentarse juntos a comer con su plato de aprendizaje y tu bebé tendrá la oportunidad de aprender a comer observando a tu familia. 
  • Al alimentarse con ingredientes frescos y enteros, se evitan los productos envasados o procesados.
  • Desarrolla sus capacidades motoras: mejora su coordinación ojo-mano y la masticación.

Las claves para que sea seguro

Un gran miedo que tienen los padres con respecto a este método es el tema de si el bebé se ahogará comiendo de este modo. Es importante recalcar que este método no quita que haya que vigilarlos mientras comen. Los partidarios del Baby-led weaning explican que las posibilidades de atragantarse son mínimas, pues el bebé irá controlando y aprendiendo a comer de forma segura. Obviamente que ofrecer alimentos con los que se pueda atragantar, como los frutos secos, sería una imprudencia en cualquier tipo de método.

El niño debe ser capaz de mantenerse solo en posición vertical, de coger los alimentos con sus manos y llevarlos a la boca, de masticar (aunque no tenga dientes) y de desplazar los alimentos a la parte posterior de la boca para tragarlos sin problemas.

Un aspecto importante es el tamaño del trozo: la idea es que sea un pedazo que pueda sostener con sus manos y no llevarse entero a la boca, si no mantenerlo agarrado e ir masticando y/o chupando. No deben ser trozos pequeñitos pues ahí tendría más probabilidades de echarlo entero a la boca y atragantarse. El tamaño recomendado es del tamaño del puño del bebé.

En cuanto al tipo de alimentos, al principio se les debería ofrecer alimentos blandos, cortados en trozos, bastones gruesos o tiras largas. Algunos alimentos ideales son:

  • Frutas: pera, plátano, melón, sandía o mango cortadas en rodajas muy finas. Idealmente deben estar en su punto de maduración, que estén blandas para que sean fáciles de masticar. Si le ofreces manzana es ideal que las cuezas primero para que esté más blanca.
  • Brócoli: agarran el tallo con su mano y comen el resto.
  • Bastón de zanahoria cocida.
  • Papa o zapallo cortados en bastoncitos.
  • Palta: les encanta su sabor y le estarás proporcionando una excelente fuente de grasas saludables.
  • Carne o pollo cortado en trozos, en albóndigas o planas como una hamburguesa. 
  • Huevo duro.

Es normal que al principio tu hijo juegue con los alimentos. Las primeras ocasiones son educativas, estará disfrutando nuevas sensaciones y desarrollando sus sentidos y movimientos. Ármate de paciencia y disfruta esta nueva fase de aprendizaje.

Este sistema no debería utilizarse en bebés con historial de intolerancia a alimentos, alergias o en bebés prematuros.

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