Anestesia epidural en parto vaginal: ¿duele mucho?

Oct 6, 2020

La anestesia epidural se administra durante el trabajo de parto vaginal cuando la mujer quiere disminuir el dolor de las contracciones. Muchas personas le tienen temor a la epidural, pues el mito es que su aplicación duele mucho. Pero…¿es tan así?

La maternidad viene con infinitos mitos, miedos, rumores, opiniones, etc., que pueden ensuciar o desviar ciertas experiencias de manera negativa. Por eso es importante informarse con datos comprobados para no tener miedos injustificados y disfrutar cada momento de la mejor manera.

La anestesia es un medicamento que se usa para evitar la sensación de dolor durante una cirugía o procedimiento. Se bloquean los impulsos nerviosos, lo que disminuye el dolor. La epidural se aplica para aquellos partos vaginales en los que la mujer no quiere notar el dolor y molestias de las contracciones y pujos.

Cuándo, dónde y cómo se aplica la epidural

Durante el parto normal o vaginal en el que se quiere la administración de anestesia para apaciguar el dolor físico, se suele recurrir a la anestesia epidural.

La anestesia epidural aplicada correctamente se utiliza para anestesiar el cuerpo por debajo de la cintura, para que la mujer no sienta fuerte el dolor del parto y todo lo que esto implica (contracciones, pujo, expulsión vaginal).

Es importante que la mujer sienta las contracciones musculares y las ganas de pujar, pero que no sienta tanto el dolor. Será el médico quien indique el momento más adecuado para administrar la anestesia según el tipo de parto y las preferencias de la madre.

Se suele poner cuando las contracciones son regulares e intensas (tres cada diez minutos) y se han alcanzado los 3-4 centímetros de dilatación. Si el estado de dilatación es muy avanzado, el médico podría decidir no administrar epidural ya que hace efecto en no menos de 15 minutos, por lo que no se podría alcanzar a aprovechar los beneficios.

Un anestesista será el encargado de la aplicación del epidural. Ésta coloca una aguja gruesa en la zona epidural (entre la vértebra y meninge duramadre). Se suele poner un catéter en el área para hacer que pase de manera lenta y distribuida durante todo el parto. El catéter se deja ahí hasta que finaliza el parto.

¿Dolor?

El famoso dolor que se asocia al epidural es cuando se coloca el catéter en la zona. Ahí es cuando quizás la madre sienta molestias y dolor en la zona baja de la espalda, pero la molestia se iría después de minutos. 

Algunas madres dicen que el dolor relacionado a la aplicación de la anestesia no suele ser muy fuerte, que es leve o se siente como una molestia pero no dolor. La sensación sí es habitual, la mayoría siente “algo”, pero la intensidad del dolor tiene que ver con cada una.

Durante las horas siguientes al parto, cuando se pasa el efecto de la anestesia, puede surgir dolor que podría abarcar piernas y trasero, pero no la zona superior de la espalda. Debería pasarse en unos pocos días luego del parto. Si el dolor continúa, se debe acudir a un especialista pues puede tener que ver con complicaciones.

Si la molestia es mucha, se pueden usar compresas calientes y frías para reducir la inflamación. Consulta con tu médico sobre el uso de analgésicos o paracetamol para disminuir el dolor del epidural luego del parto. Descansa los primeros días y evita el esfuerzo físico. 

Riesgos asociados a la anestesia

Algunos efectos secundarios asociados al epidural podría ser sufrir temblores, dolor de cabeza o disminución de la presión arterial. Además, podría alargar la duración del parto (debido a la pérdida de capacidad de pujo de la madre) y aumentar las posibilidades de un desgarro perineal. Algunas madres pueden tener náuseas tras la anestesia epidural y un bajo porcentaje presenta vómitos.

Se han relacionado algunas complicaciones posteriores con el uso de epidural, como por ejemplo:

  • Pinchar accidentalmente la membrana duramadre, lo que genera dolor de cabeza  fuerte y duradero.
  • Inyectar anestesia accidentalmente en el flujo sanguíneo, lo que puede provocar pérdida de conciencia.
  • Formación de un hematoma epidural, que puede producir problemas al caminar.
  • Lumbalgia, debido a la punción en la zona epidural de la espalda, lo que puede causar dolor lumbar.

Estas complicaciones no son tan comunes y la anestesia ha demostrado ser segura para la madre y el hijo.

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